viernes, 7 de marzo de 2014

La muerte se venga VI

Le apretó la nariz hasta que notó que le faltaba la respiración...Él se sentó en la cama respirando con dificultad y diciendo:
- ¡Me muero, me muero!
Miró a su mujer y la vio dormida tranquilamente a su lado, la llamó pero ella no se movió, fue a despertarla pero entonces pensó en los tres días que llevaba sin dormir, entendió que estaría rendida y la dejó dormir. Cuando logró tranquilizarse pensó:
- Que sensación más rara, era como si alguien me estuviera apretando la nariz...
Se volvió a echar en la cama, cerró los ojos y de pronto le vino a la mente la imagen de la playa, tirando las cenizas y pensó -pobre abuela- y mentalmente empezó a rezar un padrenuestro.
Adela mirándole pensó:
- Te dejaré dormir, pero pobre de ti si llegas a hacer algún desprecio a mi hija.
Y saliendo de la habitación se dirigió a la de su hija Elena.
Elena estaba discutiendo con su marido, su yerno decía:
- ¿Tú crees que tu madre no iba a tener nada de dinero ahorrado para qué Esperanza no haya podido pagar su entierro?
En ese instante Juan soltó un taco mientras se llevaba la mano a la boca. Elena lo miró.
- ¿Qué te pasa?
- ¡Qué dolor, me he mordido la lengua! -dijo Juan.
Elena vio como echaba sangre por la boca y le dijo:
- Por la sangre que echas parece que te has partido la lengua por la mitad.
Cuando vio como tenía la lengua le dijo:
- Tenemos que ir a urgencias, tienes un corte terrible.
- No voy a ir, ya se curará solo. - dijo Juan
Pero en seguida se dio cuenta que no podía estar así, la hemorragia no se cortaba y tenía mucho dolor.
Se fueron a urgencias.... y ninguno de los dos pudo ver la sonrisa de Adela.
Adela se dirigió a la habitación de Esperanza, allí en la cama estaba el matrimonio acostado, cada uno mirando hacia un lado. Vio a su hija dormida tan tranquila y a ella se le revolvieron las tripas. La miró y la dijo:
- No vas a tener ni un minuto tranquilo en tu vida.
Y arrugando la nariz pegó a Esperanza un puntapié en la espinilla. Esta se despertó sobrecogida llevándose la mano a la espinilla. En ese momento pensó que su marido dormido le habría dado una patada. Entonces le gritó, pero se dio cuenta de inmediato que él no podía haber sido porque estaba de espaldas a ella.
Esperanza pensó en su madre y mentalmente preguntó:
- ¿Eres tú, mama?
La madre le contestó con otra patada.
- Mamá... después de muerta...¿qué más te da que te haya incinerado y echado al mar?....¡ya no sientes nada!
-Hija mía, vas a poder comprobar muy pronto lo que después de muerta puedes llegar a sentir - contestó la madre.
Esperanza empezó a llorar.
- Mamá perdona...-ahogaba en sollozos
- Sí hija...pidiendo perdón solucionas todo -dijo Adela
De pronto Esperanza se dio cuenta de lo que estaba diciendo... ¡estaba hablando con su madre!
- Estoy loca -pensó- creo estar viendo y oyendo a mi madre.
- No hija -contestó la madre- no estas loca todavía, te pondrás con el tiempo.
- ¡Mamá, por favor, déjame tranquila, déjame vivir!
- Esperanza, tú a mi no me has dejado descansar en paz.
- ¡Mamá...estas muerta!
- Pero no en paz. Tú tenías que haber respetado mis deseos, pero siempre has hecho lo que has querido y ni siquiera has podido respetar mis temores.
- Mamá, yo no puedo estar hablando contigo...¡estas muerta!...y los muertos no hablan, ni vuelven, somos nosotros los que nos creemos que los vemos.
- Te vuelvo a decir, Esperanza, que lo vas a comprobar tú misma muy pronto.
- Mamá...¿me vas a llevar contigo?
- Yo no tengo ese poder, si lo tuviera estaría descansando en el lugar que me corresponde, no por aquí como alma en pena. ¡Así es como estoy!

2 comentarios:

  1. Me encanta ya me tienes enganchada aquí todos los días...pa cuando el próximo??? Venga venga venga Jajajaja

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  2. joer la asun... que ya nos tiene a todos mirando a la abuela de reojo... a ver ese VII ya mismo! que no te pagamos este mes!

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