viernes, 28 de febrero de 2014

La muerte se venga III

Esa noche todos dormían en casa de Esperanza. Al día siguiente sus hermanos se marchaban hacía Ciudad Real y ella para Madrid, donde vivía habitualmente. 
Como no había cama para todos, a los seis jóvenes les pusieron sacos de dormir en el jardín. Estaban los chicos colocando los sacos cuando Esperancita dijo:
- Cuando vuelva a Madrid y vea que no está la abuela en casa...¡Cómo la voy a echar de menos!
- Yo más, con las veces que he dormido con ella en su cama  -dijo su hermana Inés.
- Alguna noche estarás dormida y se meterá contigo en la cama -se rió Ismael
- No seas tonto, que me da mucho miedo -balbuceó Esperancita.

Lo que los chicos no sabían era que todos los bañadores habían quedado impregnados con la ceniza. Todos en sus ropas tenían un trocito de la abuela Adela. 

Lo que muy pocos saben en esta vida, es que todo el muerto que tiene poder para volver a la tierra, tiene un poder inmenso para hacer cosas (tanto buenas como malas). Si viene a cuidar de un ser vivo, siempre lo cuidará y lo protegerá. Pero maldito el que viene a hacer el mal...ese, duplicará el poder que tiene para convertirlo en maldad.

A veces no entendemos lo que pasa en algunas familias, cosas inexplicables...y pensamos que son desgraciadas...pero si pudiésemos ver el fondo, veríamos que en la mayoría de las ocasiones hay un ser de otro mundo, un ser que seguramente aquí sufrió mucho por esa persona y cuando se va, vuelve para vengarse. El daño que recibiera en este mundo, lo duplicará para hacer el mal. 


jueves, 20 de febrero de 2014

La muerte se venga II

Mientras preparaban la cena, el tema de conversación era el viento que inexplicablemente se había levantado. 
-Creo que mamá intentaba decirnos algo -dijo Elena
María, su hermana pequeña, comentó:
-A mí, mira que me llamó la atención que decidiera incinerarse, pero ya que echáramos las cenizas al mar...no entiendo nada.
-Últimamente ya decía muchas tonterías -contestó Elena
Elena observaba a Esperanza que estaba muy callada y la preguntó:
-¿No dices nada?
-Estoy escuchando las tonterías que estáis diciendo. El mar es así, nunca sabes con que tiempo va a terminar el día.
-Pues yo sigo pensando que mamá nos ha querido dar un aviso -dijo Elena
Juan miró a su mujer, ¡qué ilusa! ¿qué aviso podía dar ya Adela si estaba más "churrascá" que el palo de un churrero?
Esperanza, más que preocupada, lo que tenía era remordimientos, había actuado mal, pero bueno, ya está hecho, no había remedio, ya no se podía hacer nada. Y su madre menos, ya era como si no hubiese existido. 
Lo que Esperanza no sabía era que su madre había cumplido su mandato en este mundo y ahora empezaba su mandato en la otra vida, esa vida -ese mundo- que todo vivo ignora. Queremos creer que todo se acaba cuando nos entierran pero seguro que todos seríamos mejores en esta vida si supiéramos lo que en la "otra" nos puede tocar vivir.

martes, 18 de febrero de 2014

La muerte se venga

Cuando Esperanza rodeada de sus hermanas y sobrinos se adentraron en el agua para tirar las cenizas de su madre al mar, no se podía imaginar lo que la vendría encima.
Ella sabía que su madre no habría querido aquello, tenía pánico al agua, pero también sabía que si la enterraban, tendría que ser ella la que se preocupara de adecentar su tumba, ya que sus hermanas vivían fuera.
Caía una tarde del mes de septiembre, era un atardecer tranquilo, la playa estaba casi desierta, el mar en calma. Hicieron un corro, en total eran doce personas, rezaron unas oraciones por su alma y echaron las cenizas al mar. En ese momento, sin saber de dónde, ni cómo, vino un viento horrible y todos recibieron parte de las cenizas en la cara.
Los jóvenes chillaron. Todos se limpiaron la cara sobresaltados, ¿cómo había empezado ese viento?
Inés, la nieta pequeña de 17 años, dijo: 
- ¡Qué asco! ¿qué parte de la abuela me habrá dado en la cara? ¿habrán sido sus manos?
- ¡O las uñas de los pies! -dijo su prima Mónica.
- ¡Alomejor es una parte de su ...! -dijo su primo Ismael.
Su madre les regañó, aquello era una falta de respeto hacia su abuela.
Todos estaban sobrecogidos...lo que ninguno podía imaginar es lo que la vida les iba a cambiar a partir de ese momento, el momento en el que tiraron las cenizas al mar.
La que menos se lo podía esperar era Esperanza, que sabiendo el temor que su madre le tenía al mar, no lo respetó, tirando las cenizas al agua. Ella pensó que como ya estaba muerta no se iba a enterar de nada, pero lo que ella no sabía era lo que un muerto cabreado era capaz de hacer.

lunes, 17 de febrero de 2014

En el silencio de la noche

En el silencio de la noche,
los jóvenes se abrazaron,
en la oscuridad de la noche,
los jóvenes se palparon,
todo les parecía poco,
necesitaban más,
quien podía pararles,
sus ansias de amar
y esa noche se amaron,
se amaron de verdad,
quizás los pocos años,
no les dejó pensar.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Mis padres y el mérito de San Valentín

Sesenta y dos san valentines,
los que llevamos pasados,
sin joyas ni ramilletes,
sin nada para adornarlo.
Pero aquí estamos juntitos, 
para esperar otro año,
si pasamos la itv,
seguro que lo logramos.

domingo, 9 de febrero de 2014



Firma de libros en la Feria del libro
Alcalá de Henares

Con mis compañeros de la Asociación de Escritores


Inauguración de la Feria con el alcalde


Lara L`Odet, Victoria Mendez, Irene Villa, Luis Compés y María Asunción Mateo